Mis tortuguitas saludan a Ellis Dress
Ellis dress es un vestido de verano que me deja desnuda ante mi propia vida. Paseo con él como si fuera desnuda. Un vestido que hace tiempo me descargué porque me recordaba a las prendas de vestir “hippielongas” que usaba de joven. Mis amigas costureras me confirman que no es del todo hippie, solo un poco. Ya os advierto que esta entrada ha sido una terapia para mi…
Ahora se marcan mis curvas de mujer madre, joven, pero madre; y especialmente se me ven unas tetas diminutas que han pasado a llamarse “tortuguitas”. Mis tetas no marcan curvas, no marcan nada, por no marcar no se marcan ni los pezones aun sin llevar sujetador. Me cuesta entenderas y mirarlas. Unas tetas casi adolescentes por su tamaño, pero que tienen su seña de identidad: piel caida y pezón invertido por primera vez en mi vida. Encojidas encojidas. ¡Los pezones se esconden sorprendentemente bajo el pellejo!
Este vestido demuestra que mi cuerpo puede vestir prendas hippies o menos hippies pero que continuará siendo mi cuerpo, que ha pasado por 3 embarazos y 6 años y medio de lactancia prolongada y en tándem la mitad de ellos.
Ahora ya nadie toma teta en casa, me ha costado, pero lo he hecho. Lo he disfrutado muchísimo tiempo pero he tenido que frenar la lactancia de Aran hasta su desaparición, en un lapso de tiempo express. Esas tetas que escondo en la playa para que ninguna niña las toque, para no incitarlas, al igual que tampoco quiero que nadie me las vea porque han vivido mucho para lo joven que soy.
Me sabe mal recordármelo, pero lo voy aceptando; hace unos meses estaba embarazada de nuevo, de mi cuarta criatura. Qué mala suerte tuvimos, pero como dicen que pasa en el 25% de los embarazos, este no avanzó. Nunca me había pasado antes.
Me miro ante el espejo y me relajo para decirme que esos embarazos no han podido pasar en balde por mi cuerpo, y las tetas son mi más preciada señal de madurez física 😉 Por contra, y a mi favor, no tengo estrías, no tengo un cuerpo más grueso que antes, no tengo a penas manchas y demás en mi cuerpo… ¡He tenido suerte! Casi nunca he tenido ningún tipo de complejo físico, así que me permito sentirme de una forma más débil ahora que lo necesito.
Me desnudo de nuevo en la playa para enseñarlas. Dejo que mis hijas le den besos a mis tortuguitas, y me dejo fluir.
Estas fotos me las hicieron de visita en el hospital a una amiga que acababa de tener su cuarta criatura.
Este vestido, por lo tanto, siempre será muy significativo para mi.
Y antes de despedirme, os hablaré del patrón, la costura y la prenda en sí. La cosí con Ali de Coseprimacose en casa, menuda suerte tenerla, fue un día de costuras fallidas, de costuras lentas y de parloteo como era de esperar.
Os cuento: el patrón tiene dos versiones; camiseta de tirantes solamente, o añadiéndole una falda para vestido. El trasero de la camiseta no tiene a penas instrucciones, simplemente es un panel que se cose en el centro trasero. Si escribís en un buscador “Ellis Dress de Mückelie” os saldrán variaciones del trasero, con cortes y cortes múltiples, pero cuesta ajustarlo al pecho y a la cintura un montón.
En la quedada de costureras en Els Encants de este mes de julio las chicas me dijeron que les gustaba el trasero (¡gracias! fue un día que me sirvió para reconectarme con la costura y su mundillo) y que era muy original la costura central en el trasero porque estaba en diagonal. Yo me reí porque había sido un accidente de Ali y mío muy acertado.
El diseño del delantero también tiene distintas opciones. Yo hice los cortes en la camiseta demasiado anchos y se da un poco de si, pero me gusta. El escote se me sube demasiado, ¿será el patrón o serán mis tortuguitas tetiles?
Foto de Mückelie
Y vosotras, ¿cómo os sentís ante los cambios en vuestro cuerpo? Muchas hacéis críticas a la industria de la moda, a los patrones, a las tendencias… en vuestras entradas, en los podscasts, y me hace sentirme acompañada.
Comentad aquí y me sentiré abrazada 😉
Patrón: Ellis Dress de Mückelie.
Telas: tela de punto regalo de Helena de Maquinandopatrones.
Enlaces: MIMI de malas costureras.