Sarao Maravillao

Ilusión viva en el AtelierMeravelles

Ilusión significa algo que no es realmente verdadero y que está en la imaginación de una… también puede significar placer o satisfacción cuando cumplimos una tarea, o complacencia con una persona. El Sarao de Costura que tuvo lugar el pasado finde del 8 y 9 de julio en Barcelona fue todo eso.

El Atelier Meravelles fue el magnífico lugar que acogió tal evento, y Estela y Gerard los anfitriones que nos ayudaron a vivir una gran experiencia de aprendizaje, de superación, de compañerismo, de sororidad, de amor y una infinidad de emociones y sentimientos.

El Atelier Meravelles es un lugar mágico, inspirador, con vida, con
identidad, con olor y personalidad. Es un lugar que te acoge. No es un lugar, es un hogar. Quien entre y abra sus sentidos lo podrá sentir. Este hogar lo han formado Estela, profesional de la moda, la confección, el patronaje, la costura y experta coach ilusionista e inspiradora, alegre y fresca… y Gerard, artista con múltiples facetas de diseño y arte que acompaña todo el proceso artístico y transformador, que viven todas las personas que por allí pasan.
El curso-monográfico de 18 horas concentradas en un fin de semana lo hemos configurado para que muchas chicas que cosemos desde hace unos años tanto patrones comerciales como patrones propios pudiéramos soltarnos todavía más de los esquemas tradicionales y manejar los puntos clave de los patrones básicos y transformarlos sin miedo, buscando nuestro yo, nuestra identidad, nuestra prenda única y versátil, con utilidad y belleza. Al final nos reunimos 12 chicas, algunas de nosotras veníamos de Madrid, otras de BCN capital, otras de la Catalunya central, todas con mucha ilusión y un equipaje repleto de telas.
Lo que la mayoría no se esperaba era que aquel espacio llamado Atelier Meravelles conseguiría tener tanto impacto en sus vidas, y es que Estela es rompedora, y su técnica para hacerte llegar la esencia del patronaje es indescriptible. No hay libros, no hay tecnicismos, no hay curvas demasiado pronunciadas, ni tetas caidas, ni muslos demasiado gruesos, ni mujeres encerradas en sus casas con sus hijos, ni entrepiernas que rozan, ni traseros demasiado pronunciados. Hay mujeres reales, mujeres que deben conocerse, mujeres que deben empoderarse porque tienen super poderes y así  poderse comer el mundo.
                 Bea flipando con su vestido étnico con volantes
                                    ¡tú sí que has crecido!
  Aquí la Montse viendo cómo resolver las costuras de mi pantalón de silueta ancha con godettes… ¿Sacaré finalmente algo de provecho de ellos?
         Posando con cariño con mi amiga Bea (muslamens incluidos)
             ¡Estamos borrachas de coseeeer! Vamos a por una cerveza ¡¡¡ya!!!
Este curso ha sido indescriptible (para ver más información de lo que fue el curso, clica aquí), y seguramente irrepetible porque quizá no volvamos a ser las mismas 12 chicas, pero algunas ya han vuelto para hacer sesiones más reducidas, y otras ya se están informando para ver si organizaremos otro Sarao dentro de 6 meses o de 12.
Muchas lloramos, muchas nos liberamos, muchas nos entregamos, muchas nos cansamos, muchas nos desnudamos literalmente y disfrutamos hasta la saciedad aprendiendo de costura, riéndonos a carcajadas y sudando de tanto currar.
Yo confeccioné algunas prendas y en esta entrada os voy a enseñar una de ellas.
La prenda que os presento es muy vistosa y la verdad es que estoy muy contenta del resultado. El proceso creativo empezó mediante un juego con una tela muy bonita, con mucha caida y un estampado muy alegre y algo sesentero. El objetivo era conseguir una prenda versátil que tuviera disintos usos a lo largo del día o para días distintos.
Después de un buen rato dándole vueltas concluí en que me quedaba con mi retal de tela rectangular tal cual, y la magia se resolvia recogiendo la tela por distintos puntos mediante cordoncillos finos. Así, hice distintas pruebas hasta que la prenda acabó con 10 o 12 vasos comunicantes le diría yo que me ayudan a ajustarme la prenda a mi antojo. La pieza de tela está rematada en sangre, eso es, sin dobladillo, simplemente con una costura a unos 0,7 cm del borde.