Para, tiempo, para

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Cabeza pensante (Madrid)

Para, tiempo, por favor, para.

Anoche Aran se desveló un poco, dejé que se quedara despierta, necesitaba sentirla cerca, abrazarla, mirarle a la cara, besarla, hacerle reír, tocarle la piel de su cuerpecito, que supiera que yo soy su madre y estoy con ella.

Normalmente estos momentos son breves. Cuando nos despertamos por la mañana, tengo que arreglar a las 3 niñas e ir a llevar a Abril al cole. Intento hacerlo lo más pausado posible, pero el ritmo no deja de ser rápido. Por suerte, ya he conseguido evitar el ritmo “a toque de bocina” como digo yo. Cada día uso menos la expresión “venga, vamos, que llegamos tarde”, que retumba y retumba en mi cabeza.

A lo largo del día tengo momentos de complicidad con Aran, o con Lluna, o con Abril… pero siempre hay otra niña por ahí presente, estando, mirando de reojo, siento yo, y al final reparto amor a todas, que es precioso, pero no puedo detenerme en una sola largo rato sin que otra necesite de mi atención y amor.

Anoche mi pareja y yo estuvimos un rato juntas. Normalmente es difícil estar las 2 solas*, sin niñas, sin estar cansadas y a punto de dormirnos, sin móvil… Me sentí bien, luego me dormí, relajada, a su lado, en el sofá.

Últimamente el móvil, el whatsapp, conectarme a alguna amiga, a algún blog de costura o de educación… a algo que no sea crianza y niñas-crianza y niñas-crianza y niñas, aparentemente se convierte en una vía de escape pero al final me agobia, me hace no estar aquí, en el ahora.

Ayer estuve varias horas con el mantra en la cabeza: menudo lío hoy con la lluvia, nos hemos mojado las 4, y todo por llevar a Abril al cole, irla a recoger. También estuve casi toda la tarde con el mantra en la cabeza: malditas obras en la casa de arriba que no nos han dejado echarnos la siesta, aquí todas despiertas, cansadas, la tarde y noche que nos espera porque estaremos de mal humor…

A menudo me encallo en un pensamiento negativo porque las cosas, impredeciblemente, con niñas, no salen como yo desearía. Pareciera que con 3 niñas ésto debería haberlo superado. Lo impredecible es ley de vida, y es interesante aprovechar lo inesperado, una oportunidad para una nueva experiencia, una sonrisa, un llanto, un diluvio… 

A menudo se nos olvida que la vida se disfruta más cuando nos detenemos en los pequeños detalles, cuando se conecta con el aquí y el ahora.

Me pongo como objetivo esta semana dejar más de lado el móvil y demás aparatos, mi cabeza pensante en aquello que no conviene, y detenerme en lo pequeño de la vida, en lo importante de la vida.

https://www.facebook.com/NewsnerEspanol/videos/1049055685176007/

 

*Siempre hablamos en femenino, pero mi pareja es un chico 😉

El Camino de Santiago en bicicleta con nuestras 3 hijas

Este año tenemos como proyecto estival marcharnos con nuestras 3 hijas a hacer una parte del Camino de Santiago en bicicleta (el portugués).

Será en bicicleta, y Javi y yo seremos quienes llevemos a las pequeñas en carro. En principio pensamos 2 en el carro y una en sillita (Lluna no podría ir en sillita porque es inquieta, aunque sería una opción cómoda pues no pesa mucho). Al final existen todavía muchos flecos por perfilar pero poco a poco se irá definiendo la nueva aventura. A mi siempre me gusta leer mucho y estar bien enterada antes de partir, Javi siempre se relaja más y deja fluir las cosas. Equilibraremos nuestros distintos ritmos.

De momento vamos preparándonos poco a poco, sobre todo yo que soy la que físicamente tengo que esforzarme bastante y entrenar previamente para no encontrarme con que llego etapa tras etapa con la lengua fuera, y teniendo que hacer de madre cuidadora y protectora y amamanta-niñas, jajaja.

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Paseando cerca de la rotonda histórica “Las 12 calles” en Aranjuez, con Aran (con adaptador de bebé) y Lluna en el carrito

Lo más interesante de esta nueva aventura es la emoción que siento ; cómo me pongo nerviosa al sentir un hormigueo por la barriga que se extiende por el cuerpo, cuando visualizo distintos momentos del viaje. Levantarnos por la mañana en un camping y ponernos en marcha, la caida de la lluvia al inicio de una etapa, el hambre de nuestras niñas al llegar a un sitio y no tener ningún alimento apetecible, perdernos en el camino, el dolor de piernas y de cabeza tras una dura etapa, el instante de la llegada a la plaza del Obradoiro…

Si os fijáis, los momentos del viaje que acabo de mencionar están narrados de una manera bastante neutra, sin añadir adjetivos que describan exactamente la reacción o emoción concreta que se puede sentir frente a esos momentos. Desesperación, frustración, cansancio, emoción con llanto… Ésos serán los sentimientos que viva y que deberé superar, intentar siempre estar conectad con mi cuerpo y mi mente para dar un paso más allá y sentirme en paz con tal reto afrontado.

Hace tiempo que, bajo mi punto de vista, los retos que he asumido en mi vida son bien distintos al que vamos a afrontar este verano. A mi me parecen distintos, pero si me detengo y valoro lo que he recorrido, me doy cuenta de que he ganado muchas experiencias en la vida siendo madre que me van a resultar muy útiles en este viaje y en muchos otros: paciencia, perseverancia, empoderamiento físico, autoestima a la vez que merma de la misma…

Picos de Europa

Fotografías de la Expediciones Carolinas a las Tierras de América del Norte. V Centenario del Nacimiento de Carlos V

Sin embargo, el otro día mi pareja me hizo pensar en lo que viví en la Ruta Quetzal 2000 cuando tan sólo tenía 16 años, y llamó mi atención y me dijo que probablemente el Camino de Santiago tendrá momentos que reviviré de mi experiencia cuando era sólo una adolescente. Me emocioné y me dije: tú puedes, y vas a poder más que nunca.

También me acordé de otras aventuras y momentos intensos vividos en Ecuador, en Colombia, en Mongolia… Y llegué a la conclusión de que me gusta ponerme pequeños objetivos a medio y largo plazo, así que ahora mismo voy a asentar los siguientes.

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Intentando subir la cara Sur de los Illinizas en la Sierra de Ecuador en el 2009

Bicicletear un tramo del Camino de Santiago con mis 3 hijas y mi pareja

Hacer cima del pico Aneto (en un máximo de 5 años)

Hacer un retiro Vipassana de 10 días (en un máximo de 10 años)

Y vosotras/os, ¿os gusta poneros pequeños retos a medio-largo plazo?

¿Qué os gustaría hacer, así a lo grande, en los próximos años?

¿O sois más de pequeños retos diarios? Yo también los tengo 😉 Un día os los cuento…

Lactancia en tándem (a tutti pleni) – Carnaval de Blogs

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Abril, con 20 meses, y Lluna, con unos días. Noviembre de 2013 (fotografía de Marc Webber)

¡¡Seguimos con la difusión de la lactancia materna y el Carnaval de Blogs!! Esta vez me ha dado fuerte (segundo capítulo con la lactancia en tándem). Todo ha coincidido con las vacaciones, y con ello tenemos apoyo de la familia que se queda con las niñas un ratito y yo hago otras cositas que me placen, como cuidar este pequeño rincón mío para hablar de cosas con amor.

“Lactancia materna: cimientos de una sociedad sana” es un Carnaval de Blogs organizado por la Asociación Oro Blanco y Tigriteando para darle difusión al XIII Congreso Fedalma, que se celebrará en Ciudad Real el 15 y 16 de abril, y también para promover la lactancia materna en la blogosfera. El tema del carnaval es también el lema del Congreso. Recordad que encontraréis toda la información aquí. A ver si tengo suerte y gano el concurso y voy al congreso gratuitamente 😉

Como siempre digo, mi experiencia es la mia propia, ni mejor ni peor, es la que he elegido y me siento feliz y satisfecha con lo que hemos vivido. Si volviera atrás lo haría casi exactamente igual. Quien en su camino haya decidido no alimentar con leche materna, o destetar antes de lo que considera la OMS, o destetar durante un embarazo… son decisiones que cada mujer/madre y cada familia toma por el bienestar de ellas/os y debe ser respetada y no ser juzgada.

“¡Dándole el pecho a tu hija y a la bebé, se van a quedar raquiticos!” Éste fue el comentario que me hizo mi abuela cuando se enteró de que estaba embarazada de mi segunda hija y todavía le daba el pecho a la primera. He de decir que me paré a pensarlo, y le pregunté: “¿pero quién exactamente se quedará flaca, el bebé, Abril o yo?” Ella no sabía qué decirme porque era una frase muy socorrida en su época y nunca se había parado a pensarlo. Yo, de primeras, pensé que quien perdería energía sería yo, y que el bebé nunca se quedaría sin nutrientes. Todavía ahora me falta información contrastada para saber si mamá, bebé e hija mayor están con los nutrientes necesarios si existe lactancia en tándem.

La lactancia en tándem, a duo, es decir, de dos criaturas de diferentes edades a la vez, es una situación que en el pasado era muy usual porque las familias no contaban con planificación familiar y por lo tanto a menudo se tenían hijos/as bastante seguidos/as. Ahora, sin embargo, no es muy frecuente verlo y de ser así, la gente se extraña. He de decir que mis recuerdos de lactancia en tándem en público (¡bendita cabeza mía, que recuerda siempre lo mejor!)  son siempre bastante positivos: en el médico, con la revisión de la primera semana de mi recién nacida, en el autobús en Barcelona, en un restaurante en Madrid, en la playa de mi pueblo (El Vendrell), en un banco en Londres…

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Abril, con 28 meses (julio de 2014)

Ahora bien, me gustaría destacar algunas situaciones con profesionales de la sanidad que no me han gustado y que desearía que no le volvieran a ocurrir a nadie más. Pero debido a que me pillaron en el puerperio y estaba floja de energía, preferí no contestar con mi opinión, porque ésta es personal y porque aunque siempre he tenido información de AlbaLactancia al respecto, no me veía con fuerzas de replicar si me decían que quién eran “esas” de AlbaLactancia.

Pues cuando he dado a luz en el Hospital de la Maternitat de Barcelona, primero a Lluna (y todavía amamantaba a Abril), y luego a Aran (y todavía amamantaba a Lluna, y a Abril en raras ocasiones) en el Hospital del Tajo de Aranjuez (Madrid), siempre me han dicho distintas enfermeras y auxiliares que tuviera cuidado con el calostro y darle el pecho a la mayor porque podía afectarle a la bebé.

Según una investigación [PDF] sobre la lactancia en el embarazo y en tándem realizada por Alba Lactancia en el año 1999 y completada en el año 2006 con una muestra total de 73 madres que amamantaron durante el embarazo:

¿Puede afectar al crecimiento del bebé por nacer? Se hizo la media de los pesos de todos los bebes al nacer. La media de los hermanos mayores nacidos sin lactancia en el embarazo fue de 3353 gr mientras que la media de los hermanos pequeños nacidos de un embarazo con lactancia fue de 3511. Sabemos que estadísticamente los segundos hijos tienden a pesar algo más que sus antecesores, pero en todo caso con este resultado es obvio que amamantar en el embarazo no provoca retraso de crecimiento intrauterino.

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Abril, con 19 meses (octubre de 2013)

Una situación que personalmente me preocupó mucho durante los embarazos y la lactancia fueron las contracciones uterinas. Tanto en mi segundo embarazo como en mi tercer embarazo he tenido muchas contracciones y bastante molestas por ser tan frecuentes. Aquí me encantó ser antendida por profesionales nada alarmistas en la sanidad pública barcelonesa y arancetana. La primera vez le pregunté a mi ginecólogo si mi bebé podía sufrir por las contracciones durante amamantaba a la otra, y me contestó: “yo he trabajado mucho en África, y allí lo hacen. Sinceramente, según estudios creemos que no le pasa nada al bebé. Tú dale el pecho tranquila si así lo deseas y si las contracciones te dejan hablar y vivir. Si te sientes muy molesta y te duelen, deja el pecho y no pasa nada”. Me pareció una respuesta súuuuuuuper adecuada. Me encantó. La segunda vez no le pregunté nada a mi matrona en Aranjuez, pues estaba tranquila por la experiencia anterior. Aún así, ella me indicó que ya sabía cómo funcionaban las contracciones de parto y las contracciones uterinas, así que yo misma decidiría hasta donde llegar.

Según la investigación de AlbaLactancia, más de la mitad de mujeres tenían contracciones mientras amamantaban que cedían espontáneamente cuando soltaba el niño el pecho.

No hubo pues diferencias significativas en cuanto a duración de los embarazos comparando embarazo sin lactancia a embarazo con lactancia materna. Incluso alguna madre intentó ponerse de parto dejando que el hijo mamara mucho y no lo consiguió.

 

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS Y SITUACIONES DE TODOS LOS COLORES

Antes de tener a tu bebé, crees que no vas a resistir un embarazo lactando a tu hija mayor. De hecho te planteas cómo te has podido quedar embarazada teniendo un bebé tan pequeño (alrededor del año, o incluso menos). Yo tuve mis dudas sobre la lactancia en tándem, pero me hacía ilusión, quería probar la experiencia. Por suerte mi hija aminoró el ritmo de sus tomas, lo cual me ayudó a descansar, y en el último trimestre lo retomó con ganas pero siempre sin ser muy insistente.

Embarazada de mi última hija me pasó que sentía un rechazo enorme, gigantesco, cuando tomaba mi primera hija, y sólo un poco, cuando mamaba mi segunda hija. ¡Madre mía decía yo! Es que menudo lío te traes mujer.

Te puede pasar como a nosotras, que nuestra hija mayor dejó de comer “sólidos” cuando nació la bebé. Bendita teta, pensé, y después de muchos quebraderos de cabeza en 1 mes engordó 1 kilo una niña de 20 meses. ¡¡Increible!!

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Abril, con 21 meses, y LLuna, con 1 mes (diciembre de 2013)

Si lo haces para que su sistema inmunológico se fortalezca, puede ser que no sea del todo así. Mis hijas, sin ir al cole hasta los 3 años (al menos la mayor que es la que ahora va al cole), han pillado resfriados igual que cualquiera pese a tomar teta por doquier. Aun así, reconozco que nunca se han puesto muy muy malas.

Cuando tienes una criatura que tú consideras pequeña y apegada a ti, y todavía le das el pecho, y no deseas retirárselo, me encanta el vínculo que se continua generando con la madre, y con el siguiente bebé. Esos momentos de lactancia a 3, en el que se cogen la manita y se miran entre ellas son hermosos.

Las primeras semanas o meses puede parecer una odisea organizar las tomas. Cada una lo hace en base a la idiosincrasia de su familia. En mi caso, la primera vez mi hija mayor era tranquila y le podía dar el pecho a la vez que a la recién nacida. Ahora, mi segunda hija junto a la bebé lo veo muy difícil porque la lactante mayor es muy inquieta. Así pues, decidimos hacer las tomas por separado. Lo positivo es dedicarle tiempo exclusivo y de contacto a cada una. Es cierto que la madre será la que se quede sin demasiado tiempo para ella, pero eso va a pasar de todas formas.

Yo aprovecho el momento de las tomas para descansar, dormir, meditar, hacer ejercicios de kegel (si me acuerdo), mirar el móvil y actualizarme, hacer la lista de la compra mentalmente… Y sobre todo, intento hacerle sentir a mi hija que estoy ahí con ella, arropándola, acompañándola y calmándola.

Cuando ya han pasado unos meses y la lactante mayor ya se ha acostumbrado a la nueva situación con la bebé nueva, le limito las tomas durante el día a momentos especiales como son la siesta o antes de dormir. La noche suele ser más sagrada: sólo hay teta para la bebé. Ahora bien, es inevitable encontrarse con algunas noches o semanas de mocos en las que hay tomas para cada una de las dos lactantes. Ahí veo imprescindible la colaboración de la pareja para que atienda a quien no se acabe de dormir después de la toma y necesite cariños.

Me parece esencial que tu pareja te apoye. Entiendo apoyar como que esté disponible tanto como sea posible (por las noches también) para resolver situaciones de todo tipo, como cuando la bebé ha mamado y la puede acunar en brazos, o la mayor está muy quejicosa pero no es el momento de darle el pecho.

Lactar a la mayor cuando tienes otra hija ayuda a descongestionar los pechos durante la subida de la leche, e incluso contar con más leche tanto para tu bebé como para el lactante mayor. Con ello, a mi me ha ayudado a evitar mastitis en muchas ocasiones llamando a la lactante mayor a descongestionarme los pechos cuando lo he necesitado.

Después de lactancias bastante prolongadas (4 años, 2 años y 4 meses de momento, y una bebé…) mi cuerpo definitivamente se está resintiendo. En primer lugar, la vista (miopía) y en segundo lugar, la dentadura con varias caries. Dicen que los demás efectos salen con el tiempo, pero tampoco cuento con información contrastada al respecto.

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Abril, con 3 años y 4 meses, y Lluna, con un año y 8 meses (junio de 2015)

Entre tanto, puede ser que te hartes y te sientas como una vaca con las ubres todo el día al aire. Yo, sinceramente, ha habido pocas ocasiones en las que me he sentido así porque me he visto capaz de limitarle las tomas a la lactante mayor, y no he sentido la necesidad ni la situación de tener a una bebé recién nacida todo el día colgada al pecho. A demanda, sí, pero no todo el día.

Si al fundirte con tus dos hijas crees que estás dejando de existir, entonces es que necesitas un respiro en toda regla. Una lactancia en tándem satisfactoria siempre va a necesitar de comprensión y empatía por parte de la gente que te acompaña por mucho que sea una decisión propia. Y siempre tienes que estar bien tú, madre, y así todo podrá fluir con amor y entendimiento.

Sin duda continuo echando en falta más información contrastada sobre la lactancia en tándem, y más rigor a la hora de tratar el tema desde los centros de salud y especialistas implicados/as. Como véis, no he mencionado en ningún momento de grupos de apoyo a la lactancia porque nunca he asistido a uno (bueno, sí, miento, en 2 ocasiones cuando nació mi primera hija pero me sirvió de poco), pero me parece que debería ser un dispositivo público de los gobiernos locales y remunerado para todas las personas involucradas.

Me quedo con las horas dedicadas a nutrir mis hijas. El pecho que les he dado es impagable, es un regalo para toda la vida, y eso yo sé que ellas lo valoran aunque sean muy pequeñas. Los momentos de lactancia que hemos compartido están grabados en mi retina y mi corazón para siempre. Ese instinto inicial de buscar el pezón rozándose la nariz, ese escozor en el pezón por las horas de lactancia durante la noche, esos arañazos torpes sobre la teta, esas primeras sonrisas despistándose del objetivo teta, esas caricias por la barriga, esos pellizcos por la espalda, los rasguños en tus lunares, esos tirones de los bellos en la aureola, esa manera de mamar que parece que se está deslactando, esa noche que quieres que se duerma en 5 minutos y tarda 2 horas, esa complicidad de yo estoy contigo y tú conmigo, y el resto del mundo deja de existir.

Carnaval de blogs sobre el Congreso Fedalma – Ciudad Real 2016

Sabéis que llevo bastantes semanas sin publicar y la mayoría os imaginaréis porqué… Tener 3 criaturas comprendidas entre los 4 años y 4 meses hacen que el día tenga muy pocas horas, y el sueño no me deje concentrarme frente a una pantalla de ordenador (a parte de que ya no me apetece como antes…). Pero hoy tengo un motivo esencial para escribir.

Hace unos días leí en Tigriteando que pronto se celebraría el XIII Congreso de FEDALMA (Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna), y que para darle difusión la Asociación Oro Blanco, anfitriona este año, había organizado el Carnaval de Blogs para promover la lactancia materna en la blogosfera. El lema este año es “Lactancia materna: cimientos de una sociedad sana”, y tendrá lugar en Ciudad Real el 15 y 16 de abril.

 

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En el participarán grandes expertos y expertas en temas relacionados con la lactancia, como por ejemplo , Diego Hernández, neonatólogo, que hablará sobre  ‘Epigenética y lactancia materna, el mejor inicio para cambiar el mundo’, o Pamela Morrison, IBCL. (Traduce al castellano Carmela Baeza), con una conferencia sobre ‘Making Milk: Cómo optimizar la producción de leche’… Y un sinfín de temas de actualidad se tratarán desde distintas ópticas. Si quieres conocer los detalles del Congreso, aquí tienes el programa y la información sobre las inscripciones.

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Antes de nada, quiero sincerarme diciendo que me sorprende enormemente que en esta llamada carnavalera a hacer difusión de la lactancia materna en la bloguesfera, que va ligada a poder ganar una inscripción en el Congreso, sólo 4 personas hasta el momento, a 4 días de finalizar el concurso, hayan publicado y vinculado en Tigriteando. Yo pensaba que la lactancia materna era una cuestión muy relevante y ligada a la crianza natural y que a blogueras y blogueros les resultaba interesante compartir experiencias personales, pero será por circunstancias que desconozco, no me ha parecido que esté habiendo en las redes sociales la participación que merece tal evento.

 

EL ORIGEN

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Javier, Abril, Montse y Lluna (noviembre de 2013)

Como ya sabéis quienes me seguís, nuestra historia de maternidad/paternidad está íntimamente ligada a la lactancia materna, diría que aunque no sea “El Tema Principal” de las entradas en el blog, es tan esencial como que el nombre del blog se lo di gracias a una situación hermosa de lactancia, la imagen del blog también, y mi mente y tiempo están todavía muy ligados a dar el pecho a mis pequeñas.

Mi realidad ha sido la que explicaré a continuación, lo cual significa que es una elección personal en base a nuestras circunstancias y nuestra manera de criar y amar a nuestras hijas. Cada familia elige lo que siente y lo que prefiere, y con mi historia me gustaría difundir los beneficios de la lactancia materna. Es bien conocido que existen muchísimas mujeres sobre todo en Occidente que no se sienten bien con la lactancia materna, que lo intentan y no fluye, sufren, intentan conciliar con su trabajo y les resulta muy pesado. Cualquier elección será siempre la más adecuada siempre que la familia así lo considere y se sienta feliz. Eso está clarísimo para mi.

Todo empezó cuando nació Abril hace justo 4 años y yo sabía que quería darle el pecho. Nada más. No sabía nada más porque no había sentido la necesidad de leer. En las clases de preparación al parto hablarían de la lactancia, pero no llegué porque parí antes de esas clases. Solamente había sentido que quería hacer las cosas de un modo natural, sensible, y siguiendo mi instinto maternal del modo más consciente y real posible. Mi cuerpo me decía que una mujer paría y su cuerpo respondía con pechos con leche para nutrir, alimentar… y conectar con el bebé.

Para mi dar el pecho desde el primer día ha sido un descubrimiento innato del poder de mi cuerpo, del poder de las mujeres, y por lo tanto, un acto de empoderamiento. Ser capaz de estar con ella, de ver cómo crece gracias a mi alimento, de ver cómo se calma gracias a mi contacto y mi pecho, me parece algo maravilloso, mágico, casi una ilusión.

Tuve suerte, o genética, o paciencia y calma, pero verdaderamente he pasado pocos malos ratos de lactancia materna. Siempre he tenido claro que los beneficios eran más que los perjuicios. Tener niños/as amamantados por sus madres para mi supone tener niños/as sanos, con el alimento más equilibrado y natural que existe. Supone ayudar a los/as niños/as a tener un sistema inmunológico más fuerte. También significa prevenir la obesidad. Favorece una buena digestión, pues no conozco bebés de leche materna con problemas para evacuar.

Para la madre dar el pecho significa continuar el proceso natural de reproducción, te recuperas mejor durante el puerperio, también se asocia amamantar con un menor riesgo de cáncer de mama, favorece el descanso y el contacto físico con el bebé, y sin duda alguna, para mi ha supuesto un refuerzo positivo de mi autoestima gracias a la connexión que he tenido con mis hijas. Les reconforta tanto mamar que yo me siento bien por esa relación exclusiva que tengo con ellas.

NATURALIZAR LO HUMANO

Ahora bien, que yo viva una lactancia materna muy satisfactoria durante 4 años con 3 hijas no significa que el camino haya sido siempre de rosas. Sin duda alguna, como os podéis imaginar, ha habido en el camino algunos inconvenientes que he tenido que ir resolviendo como buenamente he podido.

Existen varios factores que para mi son la clave para que la lactancia materna funcione: la autoestima de la madre, la genética de la madre y el hijo/a, el apoyo de la pareja, y… el apoyo recibido en hospitales y centros de salud (matronas, ginecólogas/as, pediatras, etc.) y la rumorología de la calle. Si me pidiérais que me quedara sólo con 1 o 2 de estos puntos clave porque va a llegar una Diosa Divina que lo va a resolver por arte de magia, me quedaría con los dos últimos.

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Abril recién nacida, en marzo de 2012

El primer día que volví a casa del hospital con mi primera hija flipé con la subida de la leche, como tantas otras mujeres. De no ser por Rosa, mi matrona durante las clases de preparación al parto, todavía estaría peleándome con un sacaleches que me compré a la desesperada en una farmacia sin tener ni puñetera idea de que ésa no era la solución para mis pechos.

En el hospital, con mi segunda hija recién nacida, sentí que si mi primera hija quería el pecho debía darle, no lo veía mal. De no ser por mi seguridad, no lo hubiera hecho porque varias personas del personal sanitario que entraba en mi habitación me dijo que le estaba quitando el calostro a la bebé. La gran suerte que corrí fue que justamente darle el pecho a mi hija mayor me ayudó enormemente en la subida de la leche.

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Lluna recién nacida, en noviembre de 2013

Abril, mi hija mayor, dejó de tomar prácticamente todo tipo de comida sólida cuando nació Lluna  (relato en el blog Som la llet de Alba Padró). Abril tenía 20 meses. Estuvo así 1 mes entero. De no ser por Julio Basulto, hubiera terminado peleándome con mi hija todos los días. Al final confiamos en lo que él contaba en una entrevista y no hicimos caso a abuelas, yayas, educadoras, amigas/os y demás personas de nuestro entorno.

Mi segunda hija tenía reflujo, lloraba desconsoladamente, y me tenía aburrida de cambiarle la ropa entera por vómitos y demás. Gracias a mi instinto maternal y a la confianza que tenía en mi misma por mi experiencia anterior, continué dándole el pecho con normalidad a pesar de varios comentarios de que quizá mis pechos no eran lo que mejor le iban a la niña.

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Abril, con 20 meses, y Lluna, con unos días, en noviembre de 2013

Mi pareja y yo, diría que más mi pareja, nos quedamos un poco sorprendidas cuando nos dieron el papel de alimentación complementario típico que te da la pediatra en la revisión de los 4 meses. A partir de los 6 meses cereales con leche artificial o leche materna, rezaba. 

Con mi segunda hija la pediatra me dijo que “darle cereales cocidos a mi hija, tipo arroz, quinoa, avena… sin mezclarlos con leche artificial le hacía vomitar. Porque comer arroz blanco lo hacen los chinos. Compre leche de bote en una farmacia, en el supermercado no porque a lo mejor le genera desconfianza, mejor en la farmacia, que tienen sabor a vainilla y eso a los niños les encanta”. Me quedé boquiabierta y a penas le respondí. Se suponía que era la doctora con mejor ojo clínico del pueblo.

(Y un largo etcétera)

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Lluna, con 2 años, y Aran, con unos días, en noviembre de 2015

El día que centros de salud, hospitales, especialistas y personal sanitario de todo tipo de apoyo de verdad, con amor, a una pareja que acaban de ser madres/padres, con conciencia de los beneficios que tiene de verdad la lactancia materna, dejaremos de hablar de este tema en la sociedad y en la bloguesfera.

La sociedad debería naturalizar lo humano y dejar de dar consejos y opinar sobre lo que no le incumbe. Ahí las mujeres dejarán de sentirse culpables, mal, fracasadas, insatisfechas… y lograrán que la lactancia materna sea una experiencia de empoderamiento y connexión con su bebé insuperables.

Llums i ombres de la meva maternitat

Más abajo en castellano

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Foto de David Ruiz

Fa temps que tinc ganes de compartir aquesta història amb vosaltres, però potser per falta de confiança, o potser simplement perquè no era el moment, m’he esperat fins avui per tal de sincerar-me i explicar-vos les 2 cares de la meva maternitat. Tot arriba al seu moment.

La introducció fa pensar que tot això que em porto entre mans deu ser la trama d’una novel·la negra de ficció … Res més lluny d’això!! Les llums i ombres de la meva maternitat són una realitat a casa meva des de fa molt de temps, igual que a moltes cases i a molts cors de mares i pares conscients de la criança amb les seves criatures. I és que la maternitat (així com la paternitat) pot tenir 2 cares.

Per a mi, des que sóc mare aviat farà 4 anys, el més destacable és sempre ser conscient del que faig, sempre estar atenta, amb els ulls oberts, a tot allò que veig, dic, sento i faig interactuant amb la resta de persones de l’univers.

Per a mi ser mare és ser empàtica amb les meves criatures, saber guiar-les en el camí de la vida sense posar-me en posició de superioritat, sempre acotant-me a la seva alçada, davant dels seus ulls i mirant-les amb sinceritat i calma.

Per a mi ser mare és donar suport, acceptant com són elles, tant en els moments durs com en els més fàcils. És donar amor a dojo tan quan a mi em ve de gust com a elles els hi ve la necessitat abrupta de tenir la mare al seu costat sense deixar-te respirar.

Però ser mare no és un camí només de roses, i no sempre és fàcil esquivar les ombres i dificultats diverses que van apareixent en el teu camí.

TOT VA COMENÇAR AL PRINCIPI

Tot va començar, més o menys, conscientment, en tenir l’Abril. No sabia ben bé com actuar, com ser mare. Que si la teta així, que si mama molt, que si hauria de posar-la al bressol, que millor la trec a passejar en comptes de dormir-la en braços… En aquell moment hi havien molts dubtes, així com molts comentaris, i em sentia perduda i molt dèbil, molt petitona. Aleshores vaig sentir que necessitava trobar l’equilibri de la balança: entre el meu cor i el meu cap, el meu instint i el que em diu la societat, el que m’il·lumina i el que m’enfosqueix el camí (almenys en certs moments)…

RENUNCIA O ENTREGA

I mentrestant, jo continuava criant a la meva filla a la meva manera. La meva parella i jo sempre ens hem entès molt bé, de fet per això crec que hem tingut 3 canalles, perquè fluïm quasi perfectament com a parella que engendra i cria nenes. Sí, ens reforcem molt com a mare i pare. Això és un privilegi.

Em vaig quedar sense feina, i vaig pensar que no calia buscar-ne una altra. Em vaig centrar en la meva filla, però cada dos per tres hi dubtava. Seré jo, o estaré deixant de ser jo perquè ara només penso en ella? Perdré el fil de la meva carrera professional, tan jove com sóc? Continuo sent jo si justament he arribat, com si no ho hagués pensat, en un punt que no m’esperava, amb una filla abans dels 30 i ocupant-me de la casa? Em sabrà greu haver parat la meva vida així?

I clar, la nena creixia, i amb la nena m’ho passava teta però també tenia moments de cansament, de poca paciència, fins i tot de desesperació, de falta de recursos… I em deia, potser si treballes fora de casa et sentiràs més reconfortada el temps que passis amb la nena, serà més intens i agraït. Sempre vivia entre sentiments ambivalents.

ARRIBA LA SEGONA

Quan va arribar la segona filla no sabia ben bé si estava fent el correcte o no. Havíem decidit massa aviat tenir una altra criatura? Podríem atendre correctament, com nosaltres volíem amb respecte i amor a les dues nenes? El sentiment de contradicció em portava a tenir emocions ambivalents: tenir una germaneta ben a prop i aviat feia que compartir amor i joc fos un regal per a tota la vida. En canvi, també podia ser exposar a la gran a ser la major massa aviat, a ser més responsable del que li tocava, i per a nosaltres era més desgastant física i emocionalment doncs les forces i paciència tenen un límit.

EDUQUEM A CASA

Els mesos passen, i les nenes es van fent grans. Jo mentrestant començo a llegir cosetes que m’ajudin a sentir-me més còmoda en la faceta com a mare educadora a casa. Mètodes i filosofies pedagògiques vàries (Montessori i Waldorf), i esclar, em topo amb Laura Gutman gràcies a la meva gran amiga i “guia espiritual” E.P. Amb aquelles lectures vaig aprendre a relaxar-me, a deixar-me fluir amb la maternitat una mica més, a deixar-me estar de bobades i simplement centrar-me en la maternitat que tan profundament li estic agraïda.

I LA PRIMERA “GRAN” OMBRA VA ARRIBAR

“Mamá, tranquila, tranquila, te estás poniendo nerviosa”, em va dir l’Abril després de perdre els nervis durant més de 10 dies consecutius. Les veus, els crits, els comentaris sense sentit es van normalitzar a casa. I li vaig donar un cop. Mai he considerat que la pegués, però certament va ser un acte de superioritat molt desagradable, molt desafortunat, moltíssim. Aquell dia en què l’Abril em va demanar tranquil·litat, van canviar moltes coses a la meva visió de la maternitat i de la vida. Ara ho veig tot plegat amb la distància i crec que ha sigut el camí, una oportunitat per a veure que la vida és un bany de felicitat si així ho vols veure.

Aquí va ser quan vaig conèixer la B., que ha estat clau per a caminar cap a una vida en pau i satisfacció plena, deixant-me ésser palpant cada instant de tot, amb ombres i clarors.

“PER A MI ETS EL SÍMBOL DE MARE”

Després d’un procés molt llarg de coneixement interior, de superació d’altibaixos emocionals, de visualitzacions positivitzades de la realitat pensant sempre que som unes privilegiades, vaig començar a rebre algun que altre missatge d’alguns amics i amigues: “per a mi ets la idea de mare que tinc avui en dia”, “ojalá m’ho pogués prendre com tu, així, de manera tan natural”, “estàs feta per a parir filles i criar-les”. Per a mi aquests comentaris han sigut un regal de la vida, una il·luminació per tal de veure que la meva maternitat porten més llum que ombres. I que estem en un salt generacional en el qual comença a haver-hi gent que valora el paper de la dona com a mare. És molt bonic.

Al final, he aprés a dir-me a mi mateixa: “no necessites que ningú t’ho digui, ni tan sols les teves filles, ni tan sols el teu home, ni les teves amigues… diga-t’ho a tu mateixa cada dia. Ets una gran mare”.

Moltes vegades aquestes mateixes amigues em pregunten:

  • I a tu et va costar molt decidir-te a tenir filles?
  • I t’ha fet mai por la responsabilitat que tens?
  • I és tan fàcil deixar la teva feina i dedicar-te exclusivament, 24h al dia a la teva família i casa?
  • I és tot tan perfecte com ho pintes, sovint, al bloc i en les nostres converses?

I els hi dic jo el que faig ho he triat, i per tant, sóc una privilegiada i això m’ho he de dir cada matí quan em llevo. Cada persona, que traci el seu camí conscient cap a la felicitat plena.

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Foto de David Ruiz

Esta entrada es un homenatge a la meva mare, i a totes les mares que entre llums i ombres, en totes les dècades i a tot arreu del món, s’entreguen als seus fills i filles per a entregar el millor d’elles mateixes i fer-ho amb molt d’amor… amb les seves ombres, i llums.

 

LUCES Y SOMBRAS DE MI MATERNIDAD

Hace tiempo que tengo ganas de compartir esta historia con vosotras/os, pero tal vez por falta de confianza, o tal vez porque no era el momento, me he esperado hasta hoy para sincerarme y explicaros las 2 caras de mi maternidad. Todo llega en su debido momento.

La introducción quizá os lleve a pensar que todo esto que me llevo entre manos debe ser la trama de una novela negra de ficción… ¡¡Nada más lejos de eso!! Las luces y sombras de mi maternidad son una realidad en mi casa desde hace mucho tiempo, al igual que en muchas casas y en muchos corazones de madres y padres conscientes de la crianza con sus criaturas. Y es que la maternidad (así como la paternidad) puede tener dos caras.

Para mí, desde que soy madre pronto hará 4 años, lo más destacable es siempre ser consciente de lo que hago, siempre atenta, con los ojos abiertos con todo lo que veo, digo, siento y hago interactuando con el resto de personas del universo.

Para mí ser madre es ser empática con mis hijas, saber guiarlas en el camino de la vida sin ponerme en posición de superioridad, siempre agachándome a su altura, delante de sus ojos y mirándoles con sinceridad y calma.

Para mí ser madre es apoyar, aceptando como son ellas, tanto en los momentos duros como en los más fáciles. Es dar amor a raudales tan cuando me apetece como cuando es una necesidad repentina de ellas que no me dejan ni respirar.

Pero ser madre no es solamente un camino de rosas, y no siempre es fácil esquivar las sombras y diferentes dificultades que van apareciendo en tu camino.

TODO EMPEZÓ AL PRINCIPIO

Todo comenzó, más o menos, conscientemente, al tener Abril. No sabía muy bien cómo actuar, cómo ser madre. Que si la teta así, que si mama mucho, que si debería ponerla en la cuna, que mejor la saco a pasear en vez de dormirla en brazos… En ese momento había muchas dudas, así como muchos comentarios y me sentía perdida y muy débil, muy pequeñita. Entonces sentí que necesitaba encontrar el equilibrio de la balanza: entre mi corazón y mi cabeza, mi instinto y lo que dice la sociedad, lo que es mi luz y lo que enturbia mi camino (al menos en ciertos momentos)…

RENUNCIA O ENTREGA

Y mientras tanto, yo seguía criando a mi hija a mi manera. Mi pareja y yo siempre nos hemos entendido muy bien, de hecho por eso creo que hemos tenido 3 hijas, porque fluimos casi perfectamente como pareja que engendra y cría niñas. Sí, nos reforzamos mucho como mamá y papá. Esto es un privilegio.

Me quedé sin trabajo, y pensé que no había que buscar otro. Me centré en mi hija, pero cada dos por tres iba dudando. ¿Seré yo, o estaré dejando de ser yo porque ahora sólo pienso en ella? ¿Perderé el hilo de mi carrera profesional, tan joven como soy? ¿Sigo siendo yo si justamente he llegado, casi sin pensarlo, en un punto que no me esperaba, con una hija antes de los 30 y ocupándome de la casa? ¿Me sabrá mal haber “parado” mi vida así?

Y claro, la niña crecía, y con la niña me lo pasaba teta pero también tenía momentos de cansancio, de poca paciencia, incluso de desesperación, de falta de recursos … Y me decía, tal vez si trabajas fuera de casa te sentirás más a gusto el tiempo que pases con la niña, será más intenso y agradecido. Siempre vivía entre sentimientos ambivalentes.

LLEGA LA SEGUNDA

Cuando llegó la segunda hija no sabía muy bien si estaba haciendo lo correcto o no. ¿Habíamos decidido demasiado pronto tener otra criatura? ¿Podríamos atender correctamente, como nosotros queríamos con respeto y amor a las dos niñas? El sentimiento de contradicción me llevaba a tener emociones contradictorias: tener una hermanita muy cerca y tan pronto hacía que compartir amor y juego fueran un regalo para toda la vida. En cambio, también podía significar exponer a la grande a ser la mayor demasiado pronto, a ser más responsable de lo que le tocaba, y para nosotras era más desgastando física y emocionalmente pues las fuerzas y paciencia tienen un límite.

EDUQUEMOS EN CASA

Los meses pasan, y las niñas se van haciendo mayores. Yo mientras tanto empiezo a leer cositas que me ayuden a sentirme más cómoda en la faceta como madre educadora en casa. Métodos y filosofías pedagógicas varias (Montessori y Waldorf), y claro, me topo con Laura Gutman gracias a mi gran amiga y “guía espiritual” E.P. Con aquellas lecturas aprendí a relajarme, a dejarme fluir con la maternidad un poco más, a dejarme estar de bobadas y simplemente centrarme en la maternidad que tan profundamente le estoy agradecida.

Y LA PRIMERA “GRAN” SOMBRA LLEGÓ

“Mamá, tranquila, tranquila, te estás poniendo nerviosa”, me dijo Abril después de perder los nervios durante más de 10 días consecutivos. Las voces, los gritos, los comentarios sin sentido se normalizaron en casa. Y le di un golpe. Nunca he considerado que le pegara, pero ciertamente fue un acto de superioridad muy desagradable, muy desafortunado, muchísimo. Ese día en el que Abril me pidió tranquilidad, cambiaron muchas cosas en mi visión de la maternidad y de la vida. Ahora lo veo todo con la distancia y creo que ha sido el camino, una oportunidad para ver que la vida es un baño de felicidad si así lo quieres ver.

Ahí fue cuando conocí a B., que ha sido clave para caminar hacia una vida en paz y satisfacción plena, dejándome ser palpando cada instante de todo, con sombras y luces.

“PARA MI ERES EL SÍMBOLO DE MADRE”

Después de un proceso muy largo de conocimiento interior, de superación de altibajos emocionales, de visualizaciones positivizadas de la realidad pensando siempre que somos unas privilegiadas, empecé a recibir algún que otro mensaje de algunos amigos y amigas: “para mí eres la idea de madre que tengo hoy en día”, “ojalá me pudiera tomar las cosas de manera tan natural como tú”, “estás hecha para parir hijas y criarlas”. Para mí estos comentarios han sido un regalo de la vida, una iluminación para ver que mi maternidad lleva más luz que sombras. Y que estamos en un salto generacional en el que comienza a haber gente que valora el papel de la mujer como madre. Es muy bonito.

Al final, he aprendido a decirme a mí misma: “no necesitas que nadie te lo diga, ni siquiera tus hijas, ni siquiera tu chico, ni tus amigas… dite a ti misma cada día: Eres una gran madre”.

Muchas veces estas mismas amigas me preguntan:
• ¿Y a ti te costó mucho decidirte a tener hijas?
• ¿Y te asusta la responsabilidad que tienes?
• ¿Y es tan fácil dejar tu trabajo y dedicarte exclusivamente, 24h al día a tu familia y casa?
• ¿Y es todo tan perfecto como lo pintas muy a menudo en tu blog y en nuestras conversaciones?

Y les digo que lo que hago es lo yo he elegido, y por tanto, soy una privilegiada y eso me lo tengo que decir cada mañana cuando me levanto. Cada persona, que trace su camino consciente hacia la felicidad plena.

Esta entrada es un homenaje a mi madre, y a todas las madres que entre luces y sombras, en todas las décadas y todos los lugares del mundo, se entregan a sus hijos e hijas para darles lo mejor de sí mismas y hacerlo con mucho amor… con sus sombras, y sus luces.