Jersey lactancia rainbow

Desde hace unos meses me propuse confeccionar algunos jerseys de lactancia cómodos para mi y mis pequeñas, ya que es mi tercera lactancia y me merezco algo bonito y con lo que no pase frío (lactan dos, y siempre se me alarga el tema pecho en el tiempo, lactancia prolongada le llaman…). Hace casi un mes os enseñé este jersey confeccionado con tela de sudadera de verano, y ahora quería volver a hacer uno con tela más fina. Me planteé hacer algo de manga corta, pero realmente para verano tengo blusas y camisetitas que ya se abren por el pecho sin problemas. El tiempo vuelve a estar algo frío y lluvioso por aquí, así que una camiseta de manga larga todavía la podría utilizar esta primavera.

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La Rainbow sew de La Pantigana me animó a usar una tela preciosa de colores que tenía y con la que ya había cosido distintas prendas como estas pantalones de las niñas(¡¡¡mañana os enseñaré más rainbow sew!!!). No me sumo al monocromo, pero sí al Hazte MAYO’r con la Pantigana porque aunque no la conozco personalmente, es una chica con una visión insuperable que me apetecía acompañar en su cumple. Fue una de las primeras blogueras que descubrí hace 4 años cuando empecé a coser, y sus propuestas eran interesantísimas e innovadoras, como las de ahora. Espero que os suméis aunque sólo queden dos días 😉

El próximo jueves 2 de junio publicaré toda la información sobre el COSECONMIGO para aquellas que os interese coser un jersey como éste con cremallera horizontal en el pecho (algunas me escribísteis para decirme que os animaríais, ¡qué bien!). Quizá tú no des el pecho, pero si te gusta el modelo puedes confeccionar un jersey para una amiga o familiar. Regalar una prenda de lactancia no tiene precio.

Este modelo tiene cuello de barca, bolsillos escondidos, mini aplique de corazón en el pecho, y cuello y puños especiales con tela de camiseta enrollada. El patrón del COSECONMIGO tendrá distintas versiones que espero se adecuen a vuestro gusto. Si no, ¡siempre podéis dejar volar vuestra imaginación!

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Patrón: patrón propio confeccionado desde patrón base del Atelier Les Meravelles

Telas: tela lisa rojo vino de la Pantigana (creo recordar) y estampada lillestoff Bio Jersey –  Blockstreifen HARLEKIN
de Felinchens

Fotografía: MADE BY LLUNA, con apoyo logístico del padre (una mejora: trípode en vertical, ¡yuhuuuu! gracias Javi por enseñarnos más posibilidades con la cámara)

Terapia bloguera #Lucesysombras

Vivir una maternidad consciente es una experiencia potente, súper poderosa. Tanto, que se puede llegar a girar y acabas pensando que está en tu contra. Estar presente en el día a día de la crianza de tus hijos/as, ser una madre o un padre de ojos atentos que observa y percibe la sensibilidad y el bienestar de tus criaturas, que reflexiona las decisiones que toma y trata de hacerlo todo con coherencia y responsabilidad, no siempre es sencillo.

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Foto de David Ruiz

La comunidad de mujeres mayores de 50 años que me rodea siempre me deja caer que pienso demasiado las cosas, que a veces me complico cuando me pongo a explicarle a mis hijas cómo puede afectarles que coman mucho dulce, o porqué deben comer variado, qué efectos tiene tirar papeles al suelo o no apagar el agua del grifo mientras se cepillan los dientes, o porqué no les pongo más la tele cuando necesito un respiro.

A menudo les contesto que “lo hago así porque me sale del corazón”, y también suelo decir “las madres y padres de hoy en día, como es lógico, somos diferentes a vosotras. Igual que vosotras no fuisteis iguales que vuestras madres”.

Ahora bien, no siempre es sencillo vivir una maternidad consciente porque la crianza tiene contradicciones, altibajos, días grises y días arcoiris… la crianza tiene sus luces y sus sombras, como bien lo explica Laura Gutman en “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, un gran libro que te hace sentirte normal y acompañada como madre consciente del siglo XXI.

Son pocos los blogs que recogen experiencias duras, difíciles y traumáticas durante la crianza de sus hijas. Muchas amigas y amigos me preguntan porqué inicié mi blog, y creo que el principal motivo fue para usar esta ventana al mundo como terapia durante mi maternidad. Mi pareja siempre me decía: “pero los blogs que lees, que hablan de Montessori en casa, de respetar a tu hija, de llevártela al campo y fliparla con geocaching… ¿nunca mencionan aquél rato en el que te mueres de sueño y tu hija explota de energía y quieres gritarle y no logras aguantarte y le gritas? ¿no hablan de los momentos de exaltación de los niños en el parque cuando no se quieren marchar y al final alguien te dice cógelo y te lo llevas para casa, sin más, no le cuentes más historias, y tú lo haces y te sientes mal? ¿explican esos blogs que a veces te quieres ir a otro mundo y no ver a tus hijos durante un rato o unos días porque te ahogas entre tanta niñez?”

“Si los blogs que lees crees que no reflejan la realidad, escribe tú un blog con historias de verdad”. Mi propia terapia bloguera me ha llevado a que, al final, use esta ventana como un espacio de positivización de la realidad, es decir, intentar proyectar todo lo más alegre y feliz de mi vida: la costura, las actividades más exitosas con mis hijas y mi familia, alguna comida o cosita hecha a mano en casa…

L1060415_webFoto realizada por mi hija Abril Pinto, con 20 meses, cuando empezó mi trabajo de parto de Lluna

Sin embargo, la llegada de la primavera en todo su esplendor, de repente y sin avisar, han hecho que mi casa se haya revuelto bastante igual que en muchas otras. Y es que esta mañana una amiga y yo hemos hablado de nuevo de porqué carajo no aparecen “historias terribles” de crianza respetuosa y consciente en los blogs, de meteduras de pata, de resbalones de ética, de incoherencias y desbarajustes en las casas. Y me he acordado de muuuuucha gente que siempre me dice lo mismo, que hoy en día no queda bien comentar lo mal que lo estás pasando cuando tu hijo está totalmente fuera de sí y al final habéis explotado todos en casa.

Portada del libro MAMAMORFOSIS

Hace no mucho participé en Mamamorfosis. Las 200 caras de la luna, un libro electrónico que recoge testimonios reales de maternidad consciente de 200 madres de todo el mundo que marcará un antes y un después en tu devenir como madre; un proyecto altruista muy bonito, muy útil, sincero, amable y maravilloso de Aguamarina, la protagonista de Demicasaalmundo. En él participé en dos apartados: “Cómo entendí y me di cuenta de que mis hijos son mi espejo” (página 897 del libro) y “El papá que apoya y comprende” (página 796 del libro).

Aquí os dejo el primer relato de cómo me di cuenta por primera vez de que debía convivir con mi propia sombra, aceptarla, entenderla, amarla y así superarla para vivir de un modo más equilibrado.

 

“Mamá, tranquila, tranquila, te estás poniendo nerviosa”, me dijo Abril, entonces de 34 meses, cuando me vio una vez más perder los nervios en 10 días consecutivos. Unos días antes, Abril gritaba, pataleaba, me intentaba pegar, tiraba cosas al suelo, se cabreaba violentamente tanto conmigo como con Lluna (20 meses menor que Abril)… Era horroroso. Lluna estaba más enérgica que nunca, un poco rebelde también. Un día llegó Javi y me dijo: “veo a Abril con la mirada perdida, como desquiciada”. Esa palabra se me clavó en el alma, tal y como ella describía a la niña, así me veía yo, desquiciada y perdida.  Un día sales de ti misma, te pones los prismas de “soy otra mamá y estoy mirando una escena de otra familia” y alucinas con las reacciones que en realidad estás teniendo tú misma. Ese día, decides pedirle ayuda a un profesional. Ese día sentí que había tocado uno de mis primeros fondos (sé que la crianza me pondrá frente a mis ojos más situaciones dolorosas), y no podía permitirme perpetuar aquella situación. 

 Llevaba ira guardada, llevaba cansancio acumulado, me dedicaba muy pocos minutos al día a mí o simplemente me separaba muy pocos minutos al día de mis hijas, me sentía lejos de mi pareja, me sentía, de repente, muy lejos de mi papel en la vida, de mi maternidad. Y es que ser madre cuidadora-educadora exclusivamente es un privilegio, pero también puede ser muy agotador física y mentalmente si no sabes dónde estás y para qué estás. Yo creía que lo sabía, pero lo que me había pasado es que mis hijas van creciendo, y yo tengo que adaptarme día a día a sus nuevas demandas y necesidades, y mis hijas habían dado un paso más allá, y yo me sentía perdida. Laura Gutman, a quien acabo de descubrir, dice en “La maternidad y el encuentro con la propia sombra” “El bebé siente como propios todos los sentimientos de la mamá, sobre todo aquellos de los que no tenemos conciencia.” En mi caso me ha pasado con unas niñas pequeñas (que no son bebés), que me estaban enseñando que el nivel de tensión que ellas soportaban con uno de sus máximos referentes era justamente la tensión que yo sentía en mi interior conmigo misma. 

Me senté y revisé qué quería hacer con mi vida, si la maternidad sin trabajo profesional fuera de casa era lo que quería, y si sí era lo que quería (porque soy incapaz de renunciar a ello), de qué maneras podía sentirme mejor y dar la mayor protección y amor a mis hijas.

 

Así fue uno de mis primeros episodios de explosión sin control que acabaron en una noche de lágrimas en mi cama, yo sola pensando cómo podía haber llegado hasta tal punto.

Pronto llegarán más relatos realistas como éste. Os deseo una feliz primavera, explosiva y tranquila si se puede pedir 😉

Pijama Cada oveja con su pareja

Hay días que sin buscarlo, la máquina avanza y la inspiración llega (y las ganas también). Este pijama está inspirado en el libro “Cada oveja con su pareja” de Estrella Ortiz y Paloma Valdivia, que me encanta (gracias K. por dejárnoslo, ya sabes que Lluna está enganchadísima y le hace divertirse muchísimo).

 

Así que después de mucho tiempo sin coser, de muchos días de descanso y desconexión, decidí que debía acabarle el pijama a Abril. Debe haber dado un estirón porque los que tiene le quedan pequeños y, como suelen decir las abuelas, ¡mi niña que no me coja frío en los riñones!

Una costura sencilla, resultona, y prendas cómodas y grandes para ella (¡¡extra grande!! le irá bien durante dos temporadas, creo…)

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¿En quién estará pensando esta ovejita, en estos hermosos polluelos?

 

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La tela de puño del tobillo es muy larga y está doblada. Es una solución interesante que he encontrado para que los pijamas tengan una vida más útil.

Y con un tazón de chocolate con churros, empezamos el día después de dormir con este precioso pijama. Vamos a ver qué hay por La fiesta de pijamas de La Pantigana… También aprovecho para enlazar con Menuda Inspiración de la misma Pantigana y con Fans de Ottobre.

 

Patrón: Ottobre Invierno 6/2015 35. Fall Asleep y 33. North Pole.

Telas: tela azul cielo de camiseta y tela  estampada de animales de punto de La Casa dels Retall (Barcelona). Tela de puño fino de La Pantigana

En silencio, medio desconectada

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El uso de internet móvil en Argentina ya es mayor que el de telefonía

Hace días que tengo más silencio en el cuerpo, más silencio en la cabeza, más atención en lo que me rodea. Vivo en silencio, medio desconectada. Masco mejor la realidad y, sobre todo, duermo mucho mejor, más relajada y tranquila. Y es que mi móvil está apagado. 

Hacía tiempo que me planteaba si me podía venir bien apagar un poco los aparatos que me acompañan en mi día a día: móvil -sobre todo whatsapp y visitas a páginas web y blogueras-, ordenador -sobre todo para escribir entradas-, y máquina de coser. Al final, el destino ha hecho que la clavija de mi móvil se haya estropeado y tras 4 días sin móvil ahora ando con uno muy antiguo y sin whatsapp (y creo que ni internet, ni me he preocupado en mirarlo).

El móvil ya no entra en mi habitación, el móvil ya no me interrumpe en la comida, el móvil ya no me distrae de un momento bonito con mis hijas, el móvil ya no me acompaña en el coche, ni en una conversación con una amiga o con mis padres que veo poco…

Yo, que soy intransigente y algo inflexible con mi opinión frente a los/as demás (esto sólo lo saben las personas más cercanas a mi, por suerte), siempre he querido evitar el consumo excesivo de TV, ordenador y móvil en mi vida. Desde hace 2 años vivo literalmente pegada al móvil, cada día más y más; tal y como hace la mayoría de personas de mi alrededor.

Seguro que os sentís identificadas/os cuando explico lo que me pasa con el móvil. La necesidad de comentar algo en el momento en el que se me pasa por la cabeza, a menudo algo sin cierta relevancia, que puede esperar. Estar cocinando y dejar de hacerlo para hacer una foto y mandárselo a mis amigos/as. Mirar a mi hija intentar gatear y agarrar el móvil para grabarla y luego compartirlo inmediatamente.

Todo parece inmediato, todo parece no poder esperar. El whatsapp y la conexión a internet en el móvil son útiles, eso no cabe que yo lo diga, pero no conozco a casi nadie que logre hacer un uso racional del mismo, un uso que no le entorpezca vivir el día a día con normalidad, sin una pantalla frente a sus ojos.

Que estás buscando una calle que no encuentras, pues le preguntas a una persona directamente sin consultar el googlemaps. Que estás mirando una peli y no te acuerdas del nombre del actor, pues no importa, no hace falta que lo consultes en internet, déjalo estar. Que te has acordado de un amigo para su cumpleaños, llámale y deja de lado el mensaje de voz. Si no te lo coge en el momento, inténtalo más tarde.

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Vacaciones en casa de los “iaios”. La pequeña y yo observamos a las mayores disfrutar juntas

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Trabajar pausadamente con las manos hace que las redes neuronales se activen

¿Qué he logrado durante esta semana sin whatsapp ni internet en el móvil?

  • He pasado más tiempo hablando con mi pareja
  • He estado más centrada mientras comía y cocinaba
  • No he estado pendiente de un mensaje inmediato, de una respuesta inmediata
  • He dejado de tener un acompañante en la sombra
  • He recuperado mi reloj de mano, así puedo mirar la hora cuando lo necesite sin necesidad de acudir al móvil
  • He tenido más tiempo en general
  • He llamado más a menudo a mi familia y amigos/as
  • He visitado a una amiga, tocándole el timbre de su casa, por sorpresa
  • Mi amiga me ha visitado por sorpresa, sin avisarme por whatsapp
  • He respirado un poquito más

¿Y tú, a menudo te sientes igual, un poco controlada por tus aparatos electrónicos?

Para, tiempo, para

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Cabeza pensante (Madrid)

Para, tiempo, por favor, para.

Anoche Aran se desveló un poco, dejé que se quedara despierta, necesitaba sentirla cerca, abrazarla, mirarle a la cara, besarla, hacerle reír, tocarle la piel de su cuerpecito, que supiera que yo soy su madre y estoy con ella.

Normalmente estos momentos son breves. Cuando nos despertamos por la mañana, tengo que arreglar a las 3 niñas e ir a llevar a Abril al cole. Intento hacerlo lo más pausado posible, pero el ritmo no deja de ser rápido. Por suerte, ya he conseguido evitar el ritmo “a toque de bocina” como digo yo. Cada día uso menos la expresión “venga, vamos, que llegamos tarde”, que retumba y retumba en mi cabeza.

A lo largo del día tengo momentos de complicidad con Aran, o con Lluna, o con Abril… pero siempre hay otra niña por ahí presente, estando, mirando de reojo, siento yo, y al final reparto amor a todas, que es precioso, pero no puedo detenerme en una sola largo rato sin que otra necesite de mi atención y amor.

Anoche mi pareja y yo estuvimos un rato juntas. Normalmente es difícil estar las 2 solas*, sin niñas, sin estar cansadas y a punto de dormirnos, sin móvil… Me sentí bien, luego me dormí, relajada, a su lado, en el sofá.

Últimamente el móvil, el whatsapp, conectarme a alguna amiga, a algún blog de costura o de educación… a algo que no sea crianza y niñas-crianza y niñas-crianza y niñas, aparentemente se convierte en una vía de escape pero al final me agobia, me hace no estar aquí, en el ahora.

Ayer estuve varias horas con el mantra en la cabeza: menudo lío hoy con la lluvia, nos hemos mojado las 4, y todo por llevar a Abril al cole, irla a recoger. También estuve casi toda la tarde con el mantra en la cabeza: malditas obras en la casa de arriba que no nos han dejado echarnos la siesta, aquí todas despiertas, cansadas, la tarde y noche que nos espera porque estaremos de mal humor…

A menudo me encallo en un pensamiento negativo porque las cosas, impredeciblemente, con niñas, no salen como yo desearía. Pareciera que con 3 niñas ésto debería haberlo superado. Lo impredecible es ley de vida, y es interesante aprovechar lo inesperado, una oportunidad para una nueva experiencia, una sonrisa, un llanto, un diluvio… 

A menudo se nos olvida que la vida se disfruta más cuando nos detenemos en los pequeños detalles, cuando se conecta con el aquí y el ahora.

Me pongo como objetivo esta semana dejar más de lado el móvil y demás aparatos, mi cabeza pensante en aquello que no conviene, y detenerme en lo pequeño de la vida, en lo importante de la vida.

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*Siempre hablamos en femenino, pero mi pareja es un chico 😉